martes, 14 de agosto de 2007

Panadería

- Hola, ¿tienes de ese pan queso que llevé el otro día?
- Ay, no. Se acabó temprano hoy – responde ella con una sonrisa cordial. Luego señala el interior de la vitrina – tengo de estos pancitos con bocadillo y de estos con arequipe.
Él aprieta los labios y menea la cabeza levemente.
- Mmmm, no. El dulce me hace daño – Con una sonrisa triste, agrega: – tengo un problema con el azúcar… los médicos no me dan más de seis meses de vida.
Él mantiene la mirada perdida sobre la vitrina, como buscando inútilmente algo para llevar. No necesita alzar la vista hacia ella para darse cuenta de su expresión demudada.
- Oh… – ella hace cierto esfuerzo para continuar. – ¿y qué tienes?
Él levanta la mirada hasta encontrarse con sus hermosos ojos de aguamarina, ahora muy abiertos y compasivos.
- No se sabe. Es una enfermedad muy rara. Tengo entendido que le ocurre a una de cada cien mil personas. – Finaliza con una mueca de sonrisa forzosa – Es como una disfunción pancreática que no permite procesar debidamente la glucosa.
Ella está claramente abrumada. Intenta decir algo, pero él se adelanta:
- Hay una cura – dice con cierto aire de escepticismo – pero es algo que hasta ahora no he podido conseguir.
- ¿Y qué es? – pregunta ella. Ahora su boca está entreabierta, dejando ver algunas perlas sobre rojo terciopelo.
- Un beso de una mujer de ojos verdes – En el rostro de él se adivina una ligera sonrisa.
Ella, con los ojos muy abiertos aún, cierra la boca, distensiona su frente y se queda estupefacta durante unos segundos. Luego se larga a reír, mientras el sonríe con ternura.

1 comentario:

Sorey García dijo...

Hola, Lindo Post... es tuyo? Deberias escribir mas seguido...